¿Por qué flotantes? El confort que se escucha, se toca y te calma

Si eres diseñador o decorador, sabes que hay decisiones en el diseño de un espacio que no se explican solo con palabras técnicas. Se sienten.

Así, como ese abrazo que llega sin aviso, o como esa música bien melódica que nos baja el volumen interno. Los pisos flotantes entran dentro de esa categoría: no solo se ven bien, se sienten y se perciben bien.

Neurológicamente hablando, la madera (al igual que los materiales que la replican con fidelidad) activan respuestas agradables en el cerebro humano.

¿Por qué flotantes? No es una moda, ni una novedad, y mucho menos una preferencia estética aislada

El sistema nervioso evolucionó durante miles de años en contacto con la naturaleza, y esa memoria sigue activa.

Es más, nuestras manos y pies están diseñados para que, cuando hagamos contacto con la naturaleza, podamos recargarnos y descargar energía.

El cuerpo sabe dónde es un espacio seguro. Por ejemplo, cuando los pies entran en contacto con un suelo que se siente cálido, el cuerpo lo reconoce como un entorno seguro.

Allí nuestra corteza cerebral y las áreas responsables del tacto nos responden enviándonos señales de confort y sostén. Este primer contacto no es una tontería.

Es la diferencia entre sentirte en un lugar cómodo y relajado o simplemente medio estar o estar en alerta.

A nivel acústico, los pisos flotantes aportan otro beneficio silencioso, pero profundo

A diferencia de los otros pisos con superficies duras y rígidas que absorben el sonido de forma más natural. Los pisos flotantes reducen los rebotes, los ecos innecesarios y el ruido ambiental que muchas veces pasa desapercibido de forma consciente.

Los creadores de pisos flotantes de alta calidad entienden que menos ruido significa menos tensión. Menos tensión permite que la mente descanse, que las conversaciones fluyan mejor y que el espacio no invada, sino que acompañe.

A nivel visual, la madera y sus patrones naturales activan el sistema de reconocimiento de patrones del cerebro.

Este sistema es el encargado de buscar orden, repetición y coherencia. Cuando lo encuentra, se genera una sensación de tranquilidad porque es capaz de ser predictivo el resultado, que es reducción de la ansiedad.

Las vetas, las texturas, las variaciones suaves y la lectura orgánica de un piso flotante ofrecen estructura sin dureza, ritmo sin perforación.

Por eso, son muchas las personas que hablan de la relajación que sienten en espacios donde el piso flotante los acompaña.

Porque el piso flotante, en vez de imponer presencia, simplemente te sostiene

Así es, aquí hay un aspecto emocional clave que es la seguridad.

Ahora, con la posibilidad de tener mayor impermeabilidad relativa (como es el caso de los pisos flotantes Corepel y O.R. C.A.), hace que disminuya la preocupación cotidiana por el daño a derrame de agua o algún tipo de mancha.

Entonces, cuando el entorno no nos pide una vigilancia permanente, el cuerpo baja la guardia, y el resultado es relajación, disfrute de la experiencia del espacio y confort.

Todo esto se traduce en un bienestar tangible.

Ya seas el consumidor final, el arquitecto, el diseñador o el decorador de interiores, el piso flotante termina siendo ese material que alardea poco, pero que es muy poderoso para crear un espacio con un ambiente agradable, funcional y que nos haga sentir en calma.

Los pisos flotantes no buscan protagonismo excesivo. Son como aquellos que saben su valor y no necesitan alardear de ello.

Te presentamos algunas de nuestras propuestas en estos pisos, y si ya sabes qué es lo que buscas, contáctanos.